
Cuando hablamos de compost, lo más importante no es la cantidad, sino el equilibrio. Cada trozo de cáscara o cada hoja que tiras tiene una función específica dentro del ciclo. Si entiendes ese equilibrio, el compost deja de ser un experimento y se convierte en una herramienta viva que alimenta tu huerta con calidad y sin complicaciones.
El compost es un reflejo de lo que le das a la tierra: si la nutres con variedad, ella te devuelve fuerza. En cambio, si abusas de un solo tipo de material, el proceso se frena, huele mal o atrae mosquitas. Por eso conviene conocer qué aporta cada elemento antes de echarlo al montón.
Materiales verdes y marrones: la base del equilibrio
El secreto está en mezclar materiales verdes, ricos en nitrógeno, con materiales marrones, cargados de carbono. Los verdes activan el proceso y los marrones lo regulan.
En otras palabras, los verdes son la energía; los marrones, la estructura que permite respirar.
| Tipo | Función | Ejemplos |
|---|---|---|
| Verdes | Aportan nitrógeno, aceleran la descomposición | Cáscaras de frutas y verduras, césped, restos de poda tierna, posos de café |
| Marrones | Aportan carbono, evitan el exceso de humedad y malos olores | Hojas secas, cartón sin tinta, serrín natural, ramas trituradas, paja |
Mantén una proporción cercana a dos partes de marrones por una de verdes, y tu compost siempre olerá a bosque y no a cubo de basura.
Cómo evitar errores comunes al mezclar materiales
El error más habitual es echar demasiado material húmedo.
Cuando ocurre, el compost se apelmaza y deja de respirar.
Añade un poco de cartón o serrín seco cada vez que pongas restos de cocina, y mezcla bien.
Otro fallo frecuente es no trocear los materiales grandes; cuanto más pequeños, más rápido se descomponen.
Si notas olor a podrido, es señal de exceso de humedad o falta de aire.
Remueve la mezcla y añade algo seco: en pocos días, volverá a equilibrarse.
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Consejos del jardinero
Una vieja costumbre que nunca falla: guarda una caja con hojas secas cerca del compost.
Cada vez que tires restos frescos, añade un puñado de esas hojas encima.
Así evitarás olores, mosquitas y mantendrás la proporción justa sin pensar demasiado.
Y si un día se te va la mano con lo húmedo, no te preocupes; el compost siempre te da una segunda oportunidad si lo escuchas a tiempo.

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Preguntas Frecuentes
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