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El compostaje es sencillo, pero también tiene sus trucos. Muchos principiantes cometen errores que pueden ralentizar el proceso, generar malos olores o atraer insectos. La buena noticia es que casi todos se pueden evitar con unos pocos ajustes y algo de observación.
Los errores más frecuentes (y sus soluciones)
- Exceso de humedad.
Es uno de los fallos más comunes. Si el compost está demasiado húmedo, se compacta y deja de respirar.
💡 Solución: añade materiales secos como hojas, cartón o serrín. Remueve para oxigenar. - Falta de aireación.
Si no se mezcla de vez en cuando, el proceso se vuelve anaeróbico (sin oxígeno), y aparecen malos olores.
💡 Solución: airea el compost cada semana con una pala o palo. El aire acelera la descomposición. - Usar materiales inadecuados.
Restos cocinados, carnes o aceites generan hongos y atraen moscas.
💡 Solución: solo usa restos vegetales crudos, hojas secas, cáscaras, papel sin tinta o café usado. - Compost demasiado seco.
Si parece serrín y no avanza, le falta humedad.
💡 Solución: añade agua poco a poco o restos verdes (frutas, verduras, césped). - No mantener la proporción correcta.
Un exceso de residuos verdes genera malos olores; demasiados marrones, ralentiza el proceso.
💡 Solución: mantén una proporción 2:1 (dos partes marrones por una verde). - Olvidar cubrir la compostera.
La lluvia en exceso o el sol directo pueden arruinar el proceso.
💡 Solución: usa una tapa, lona o cartón grande para proteger el contenido.
Cómo saber si el compost va bien
- Huele a tierra húmeda, no a basura.
- Se siente tibio al tocarlo (síntoma de actividad microbiana).
- Tiene textura suelta y color oscuro.
- No se distinguen fácilmente los restos originales.
Si tu compost cumple con esto, ¡vas por buen camino!

💡 Consejos prácticos
- No te desesperes: el compostaje requiere tiempo y paciencia.
- En invierno el proceso se ralentiza; en verano acelera.
- Usa un palo de madera como “termómetro”: si está tibio, hay vida microbiana.
- Guarda un puñado del compost viejo para activar el siguiente lote.
Resultado visible
Cuando evitas estos errores, el compost se vuelve más homogéneo y maduro. En pocas semanas tendrás un abono natural que mejora el suelo, reduce la necesidad de químicos y te conecta con los ciclos de la tierra.

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Preguntas Frecuentes
Seguramente hay exceso de humedad o poco oxígeno. Añade materiales secos, remueve bien la mezcla y evita restos cocinados.
Es normal en ambientes cálidos, pero se soluciona cubriendo los residuos frescos con hojas secas o cartón troceado.
Remueve cada semana y añade ramas finas o cartón para crear espacio de aire entre capas.
Sí, pero en pequeñas cantidades. Su acidez puede alterar el pH del compost si abusas de ellos.
Añade restos verdes o un poco de agua y mezcla bien. No debe empaparse, solo mantener la humedad de una esponja escurrida.
Con los ajustes correctos, en una o dos semanas el olor mejora y la mezcla vuelve a tener actividad biológica normal.
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