
El humus de lombriz es considerado el oro negro del huerto. Es un abono 100 % natural, rico en microorganismos, minerales y materia orgánica que transforma cualquier suelo en un espacio fértil y lleno de vida. Lo mejor: puedes producirlo tú mismo con residuos domésticos y lombrices rojas californianas.
Qué es el humus de lombriz
Es el resultado del trabajo de las lombrices sobre la materia orgánica en descomposición. Estas pequeñas aliadas digieren los residuos y los transforman en un material oscuro, esponjoso y con olor a tierra húmeda.
Este abono natural mejora la estructura del suelo, aumenta la capacidad de retención de agua y estimula el crecimiento de raíces fuertes y sanas.
Beneficios del humus de lombriz en tu huerto
- Aporta nutrientes esenciales: nitrógeno, fósforo, potasio, calcio y magnesio.
- Favorece una microbiota activa que mejora la absorción de nutrientes.
- Aumenta la retención de agua y la aireación del sustrato.
- Estimula la germinación y el crecimiento de las plantas.
- Protege frente a enfermedades del suelo.
Además, es un producto estable y seguro: no quema las raíces, no huele mal y se puede aplicar en cualquier época del año.
Cómo usar el humus de lombriz paso a paso
- Como enmienda del suelo.
Mezcla un 20–30 % de humus con la tierra antes de sembrar o plantar. - Como abono de mantenimiento.
Espolvorea una fina capa alrededor de las plantas cada 2 o 3 meses y riega para que los nutrientes penetren. - En semilleros o macetas.
Mezcla 1 parte de humus con 3 de sustrato universal. Mejora la retención de agua y acelera la germinación. - Como fertilizante líquido (lixiviado).
Diluye el líquido obtenido del vermicompostador en agua (1 parte por 10 de agua) y riega tus plantas.
💡 Consejos prácticos de Lulú
- Usa el humus maduro, de color oscuro y textura fina.
- No lo dejes secar completamente; pierde parte de su vida microbiana.
- Guarda una parte del humus viejo para reactivar nuevos lotes.
- Si haces tu propio vermicompostador, no expongas las lombrices al sol ni al exceso de agua.
- Añade pequeñas dosis a menudo en lugar de grandes cantidades de golpe.
Resultados visibles
El cambio se nota rápido: hojas más verdes, raíces vigorosas y plantas más resistentes. En pocas semanas verás cómo tus cultivos crecen con más fuerza, la tierra huele a bosque y el huerto parece más “vivo” que nunca.