
El agua es vida, pero en el huerto también es equilibrio. Regar no siempre significa mantener un suelo sano. Muchos problemas como hongos o estrés vegetal provienen del exceso o falta de agua. El mulching o acolchado ayuda a retener humedad, proteger raíces y mejorar el suelo.
Qué es el mulching
El mulching consiste en cubrir la superficie del suelo con materiales naturales o sintéticos. Reduce la evaporación, mantiene la temperatura estable y evita la erosión. Además, si usas paja u hojas, se descomponen y enriquecen el suelo con materia orgánica.
Tipos de materiales para acolchar
- Paja o heno: conservan la humedad y dejan respirar el suelo.
- Hojas secas trituradas: aportan nutrientes en otoño e invierno.
- Compost maduro: fertiliza mientras protege.
- Corteza o astillas de madera: más decorativas y duraderas.
- Plásticos biodegradables: útiles en huertos grandes.
Cómo aplicar correctamente el mulching
- Prepara el terreno retirando hierbas y piedras.
- Riega antes de cubrir: el suelo debe estar húmedo.
- Coloca una capa de 5–10 cm sin cubrir el tallo de las plantas.
- Revisa cada temporada: el material se degrada y conviene reponerlo.
Ventajas principales
- Reduce los riegos hasta un 50 %.
- Evita malas hierbas.
- Protege las raíces de calor o frío.
- Enriquece el suelo al descomponerse.
- Favorece la vida microbiana.
Consejos
- No uses restos con semillas.
- Evita plásticos no biodegradables o cartones con tinta.
- Si el suelo está encharcado, no pongas acolchado.
- Prueba combinaciones: paja + compost o hojas + cartón.
Conclusión
El mulching es sencillo y natural. Te ayuda a cuidar el agua, mejorar la tierra y mantener un huerto equilibrado sin esfuerzo ni productos químicos. La clave está en observar y ajustar según tu clima.
Preguntas Frecuentes
¿Quieres aprender más técnicas sostenibles para tu huerto?
Regístrate y recibe guías ecológicas semanales