
Si alguna vez has barrido hojas secas sin saber qué hacer con ellas, este artículo te va a cambiar la forma de ver el otoño. Es la temporada perfecta para iniciar tu propio compost: temperaturas suaves, abundancia de materia orgánica y el ritmo pausado del jardín que invita a preparar el terreno para el invierno.
El compostaje no solo reduce los residuos, sino que devuelve vida al suelo. Cada cáscara de fruta, hoja seca o trozo de cartón puede transformarse en un abono natural que mejora la tierra y nutre tus plantas sin químicos.
🍂 ¿Por qué el otoño es ideal para compostar?
El otoño ofrece una combinación perfecta de materiales secos y frescos. Las hojas caídas son ricas en carbono, mientras que los restos de cocina aportan nitrógeno. Esta mezcla permite que los microorganismos trabajen de forma equilibrada.
Además, el clima templado evita que el compost se seque demasiado o se pudra por exceso de calor. Si comienzas en octubre o noviembre, tendrás un abono maduro justo a tiempo para la primavera.
🧩 Materiales que puedes usar
Antes de comenzar, conviene entender qué puedes añadir y qué no.
- Materiales marrones (ricos en carbono): hojas secas, ramas pequeñas, papel sin tinta, cartón, serrín o paja.
- Materiales verdes (ricos en nitrógeno): restos de frutas y verduras, posos de café, cáscaras de huevo trituradas o hierba recién cortada.
Evita los alimentos cocinados, carnes, aceites o lácteos. Estos no solo alteran el equilibrio del compost, sino que también atraen insectos y generan mal olor.
Una proporción recomendada es dos partes de materiales secos por una de frescos. Si tu mezcla queda muy húmeda, añade más secos; si se ve demasiado seca, añade restos frescos o un poco de agua.
Cómo mantener el equilibrio del compost
El secreto del buen compost está en el equilibrio entre humedad, aire y temperatura.
- Humedad: debe sentirse como una esponja escurrida. Si está muy seco, los microorganismos no podrán trabajar; si está empapado, el compost se pudrirá.
- Aireación: remueve la mezcla cada una o dos semanas para que entre oxígeno y evitar que se compacte.
- Temperatura: el proceso genera calor de forma natural. Si la pila deja de calentarse, revuélvela o añade nuevos residuos para reactivar la descomposición.
Si vives en un piso o tienes poco espacio, puedes usar una compostera cerrada o un compostador de balcón. Funcionan igual y permiten compostar sin olores, siempre que controles la humedad y la proporción de materiales.

El proceso paso a paso
- Elige el lugar adecuado. Busca una zona con sombra parcial y buen drenaje.
- Coloca una base de ramas. Ayuda a ventilar desde el fondo y evita que el compost se apelmace.
- Añade capas alternas. Empieza con materiales secos (hojas, cartón) y luego una capa de verdes (restos de comida).
- Riega ligeramente. No empapes, solo humedece.
- Remueve cada 15 días. Así oxigenas la mezcla y evitas malos olores.
- Cubre la pila. Usa una lona o tapa para mantener el calor y protegerla de la lluvia.
A los tres o cuatro meses, notarás un olor a tierra fresca y una textura homogénea y oscura: es señal de que el compost está listo.
🌱 Consejos prácticos
- Añade pequeñas cantidades de compost viejo o tierra para acelerar el proceso.
- Si huele mal, airea más y añade materiales secos.
- Si hay mosquitas, cubre los residuos frescos con una capa de hojas secas.
- Tritura los restos grandes: se descompondrán más rápido.
- Guarda un poco de compost maduro como “semilla” para el siguiente lote.
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Conclusión
El otoño nos regala la oportunidad de aprovechar cada hoja caída. Iniciar un compost casero es una manera sencilla de cuidar el planeta, reducir residuos y preparar el jardín para la siguiente estación.
Con paciencia, equilibrio y un poco de práctica, transformarás tus desechos en uno de los recursos más valiosos: tierra fértil hecha por ti mismo.
Preguntas Frecuentes
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