
El éxito de un buen compost empieza con la elección correcta de los materiales. No todos los residuos se comportan igual al descomponerse, y la clave está en encontrar el equilibrio entre los que aportan carbono y los que aportan nitrógeno. En otoño, esta tarea se vuelve especialmente sencilla, ya que el jardín ofrece una gran cantidad de hojas secas y restos vegetales que puedes aprovechar.
El compostaje funciona gracias a millones de microorganismos que descomponen la materia orgánica. Pero para que trabajen correctamente, necesitan un entorno equilibrado: suficiente oxígeno, humedad moderada y la proporción adecuada entre “materiales marrones” y “materiales verdes”.
Clasificación básica de los materiales
La siguiente tabla te ayudará a visualizar los dos tipos principales de materiales que puedes añadir a tu compost:
| Tipo de material | Ejemplos comunes | Aporte principal |
|---|---|---|
| Marrones (ricos en carbono) | Hojas secas, ramas finas, papel, cartón, paja, serrín | Estructura, aireación, absorción de humedad |
| Verdes (ricos en nitrógeno) | Restos de frutas y verduras, césped cortado, posos de café, cáscaras de huevo | Energía para microorganismos, humedad y nutrientes |
El equilibrio ideal está entre 2 partes de marrones por cada 1 parte de verdes. Este balance mantiene una mezcla aireada y sin malos olores, favoreciendo la actividad microbiana y evitando que la pila se apelmace.
Materiales que sí puedes usar
A continuación, algunos de los residuos domésticos más útiles y seguros para el compost:
- Restos de frutas y verduras crudas
- Cáscaras de huevo trituradas
- Posos de café y filtros de papel
- Papel y cartón sin tinta
- Ramas finas, hojas secas y recortes de césped
- Serrín sin tratamientos químicos
Cada material tiene su función. Los restos verdes aportan nutrientes y humedad, mientras que los marrones equilibran la mezcla y evitan que se pudra.
Materiales que debes evitar
No todo lo orgánico sirve. Algunos residuos alteran el equilibrio del compost o atraen plagas:
- Carne, pescado y huesos
- Restos cocinados o con aceite
- Pan, lácteos y alimentos procesados
- Heces de animales domésticos
- Papel plastificado o con tinta
- Plantas enfermas o con hongos
Estos materiales tardan demasiado en degradarse o generan olores desagradables.
🧩 Cómo conseguir un equilibrio perfecto
El truco está en observar y ajustar. Si tu compost está muy húmedo, añade cartón o paja. Si está seco, añade restos de frutas o césped. Una buena práctica es triturar los residuos antes de incorporarlos: al reducir el tamaño, aumentas la superficie de descomposición y aceleras el proceso.
También conviene cubrir los residuos frescos con una capa seca para mantener el equilibrio visual y olfativo del compost.
Representación gráfica del equilibrio de materiales
Proporción ideal: 2 partes marrones + 1 parte verdes 🟫🟫 Marrones (hojas secas, ramas, cartón) 🟩 Verdes (frutas, verduras, césped)Este sencillo esquema resume cómo organizar tus capas dentro de la compostera.
Conclusión
Elegir bien los materiales es el paso más importante para obtener un compost equilibrado, sin olores y lleno de nutrientes. Con solo observar la textura y el color de tu mezcla, sabrás si el equilibrio es el adecuado. Y lo mejor de todo: la mayoría de estos materiales están a tu alcance, especialmente en otoño, cuando la naturaleza ofrece el recurso perfecto para empezar.
🌿 Consejos prácticos
- Mantén siempre más materiales marrones almacenados que verdes.
- Guarda hojas secas o cartones troceados para usar durante el año.
- Si aparece mal olor, airea y añade materiales secos.
- Evita usar papel plastificado o revistas.
- Añade un puñado de tierra o compost viejo para activar la descomposición.

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